Tenía unos labios de hielo y un corazón en
boxes. Era una criatura tóxica. Se fumaba los sentimientos y de su boca el humo
era más mortal que el monoxido de carbono, todos podíamos verlo, olerlo y
sentirlo. Todos sabíamos lo que significaba y aún así no huíamos. Esa mujer
tenía escrito en su pecho izquierdo la palabra "veneno". Y todos nos
esforzábamos por borrárselo con nuestra saliva, frotarlo con nuestras lenguas e
incluso con nuestras más humildes y sinceras verdades cargadas de inocencia. Ella
nos escupía el humo en la cara para matarnos con más rapidez. Sus besos eran
cloroformo y sentía que mi alma abandonaba mi cuerpo cada vez que notaba su
aliento. Era el ser mas tóxico con el que me crucé en mi corta vida. Dejaba un
bosque de pollas duras cuando pasaba. Dejaba desbordantes pantanos en las
bragas cuando volvía. No tenía distinciones ni prejuicios. Era una diosa. No se
dejaba a ninguno. Todos la conocíamos, todos la odiábamos. Nos engañaba a cada
uno con nuestra mentira más deseada. Era la perfecta idealización de nuestra
realidad. Y por eso los entes creativos sufren infinitamente más que los demás.
Por esa puta con tantos nombres, por esa puta Fantasía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario