lunes, 18 de marzo de 2013

Ocaso hasta el amanecer





(…)
-¿Cuántos atardeceres has visto?
-…
-Cuántos.
-Muchos. Bueno, realmente no me he detenido a observarlos, pero…
-Pues obsérvalos.
-Tengo cosas más importantes que hacer.
-Vaya respuesta.
-…
-¿Y amaneceres?
-No lo sé. Menos… No me gusta madrugar, ya lo sabes, y si lo hago es porque tengo prisa y la verdad, no voy a sentarme en el balcón a ver amanecer.
-Pues te voy a proponer que te sientes a mi lado y en silencio observes como desaparece el sol.
-Pero…
-Shh… calla. Y mañana vas a despertarte pronto para ver amanecer.
-¿Pero qué pasa? ¿Me pierdo algo al no ver cada amanecer y cada atardecer?
-Te pierdes el principio… y también te pierdes el final.
-¿Y qué?
-Sólo piensas en el transcurso del día, pendiente en lo que tienes que hacer, pendiente de no perder el tiempo… pero, ¿qué es perder el tiempo? Para ti es contemplar el alba, para mí es charlar con el director de esa empresa que se ha interesado en ti. Para ti es admirar la puesta de sol, para mi tirarse cinco horas en una oficina estresante, un despacho en el que lo único que hay es papeles que no dicen nada… Y sin embargo, un rayo de sol puede decir todo.  Un rayo de sol por la mañana crece cual niño, se extiende por el césped tiñéndolo de un verde vivaz y dorado, alumbra las calles y las farolas se apagan, penetra por las ventanas y los párpados de miles de personas se abren dando la bienvenida a un nuevo día…
-Oye…
-¡No! Porque cuando ha llegado la hora, que a veces es antes, a veces más tarde, esos rayos se encogen, dejan de alumbrar, desaparecen, retornan al sol, dejan la ciudad al amparo de las sombras y, finalmente, el último rayo de luz muere, y el sol se lleva consigo todos aquellos que durante el día nos han guiado, nos han dado vida, nos han permitido sentarnos en el campo y mirar las formas de las nubes, nos han dejado coger la bici y pasear por el parque, nos ha dado permiso de asomarnos a la ventana y enseñarle nuestra sonrisa al mundo, pero… ¿sabes qué? Nada dura para siempre, todo tiene un fin, como al igual tiene un origen y yo trato de disfrutar el día de principio a final.
-¿Cuánto dura un atardecer?
-Depende de cuánto quieres que dure.
-Acaba de anochecer.
-Lo sé.
-Me hubiese gustado que hubiese durado más.
-Eso quiere decir que has tenido un buen final.


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