domingo, 10 de marzo de 2013

«Y tallamos nuestros nombres en los árboles…



Aunque tus ojos estén cerrados por años, seguirás viendo todo aquello que ya viste. Un incendio de mariposas revoloteando al sol sobre altas hierbas verdes y húmedas, reciente lluvia que cubrió las praderas horas antes para después arrastrar las nubes a las montañas. No hay graznidos de cuervos, si no melodías de pequeños petirrojos adornando mañanas junto al canto del agua correr por el riachuelo. No hay más que cielo y horizonte, ninguno más eterno que el otro. Ni el cuervo debe ser despreciado ni el petirrojo debe ser premiado con tanto prestigio.  

«Y tallamos nuestros nombres en los árboles


No hay comentarios:

Publicar un comentario