Escucha, pero haz oídos sordos.
No respondas, no actúes. Sólo recoge lo que merece la pena reflexionar y
olvídate de todo aquello que pueda encarcelarte en amargura. ¿Quiénes son ellos
para determinar mi condición, mi estado, mi humor? Yo misma debo aprender qué está
bien y qué está mal, y ellos no me conocen enteramente, no saben qué es bueno
ni qué es malo para mí, entonces no pueden hacerme sentir bien ni hacerme
sentir mal. Me sois indiferentes.
Nunca des demasiada
importancia a tus amigos, tienes que guardar cierta independencia. No todo lo
que te digan es verdad, ni mentira. Tu formación, tu camino al ser tú mismo no
lo tienen que regir ellos, si no tú.
Pide consejos, siempre vendrán
bien, pide opiniones y críticas, acéptalas y guárdalas, pero que no se te claven
hasta hacerte daño. Sé tu propia coraza, pero sin encarcelarte en ti mismo. Tú
y sólo tú eres tu dueño y tienes la llave que abre tus sentimientos. Nadie, ni
siquiera tu madre, tiene el derecho a arrancártelos hasta rasgarlos. Enfríate ,
mantente frío y cuando el momento sea el adecuado, derrite tu corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario